Gráfico de la semana: El coeficiente Gini bien comparado

Es habitual que se diga que Chile es de los países más desiguales del mundo, atribuyéndose muchas veces este hecho al modelo económico del país. Sin embargo, los índices de desigualdad que se suelen comparan no reflejan los resultados de mercado sino están corregidos por la acción del Estado. Si hacen las comparaciones correctas —peras con peras, manzanas con manzanas— la desigualdad de Chile es muy semejante a la de otros países de la OCDE.

Es habitual que se diga que Chile es de los países más desiguales del mundo, atribuyéndose muchas veces este hecho al modelo económico del país. Sin embargo, los índices de desigualdad que se comparan típicamente no reflejan los resultados de mercado sino están corregidos por la acción del Estado. El Gráfico siguiente hace la distinción. Las marcas azules reflejan el coeficiente Gini (el indicador más tradicional de desigualdad que fluctúa entre 0, que es igualdad absoluta, y 1 que es desigualdad absoluta) que es producto de las interacciones económicas que suceden en los países. La barra roja muestra el coeficiente Gini después de los impuestos que se cobran y las transferencias que realizan los países. Si nos concentramos en la primera Chile no es el país más desigual y al mismo tiempo su distancia respecto de muchos países que consideramos igualitarios no es tan grande. Se podrían acercar aún más si hubiese mayores oportunidades de empleo y seguramente premios salariales a los trabajadores más calificados más reducidos (en nuestro país estos premios son comparativamente muy elevados). Es difícil, entonces, sostener que hay algo en el modelo chileno que genera una desigualdad de mercado particularmente grande.

Por cierto, es muy distinto el panorama si comparamos solo las barras rojas. Estas representan, como decíamos, el coeficiente Gini después de impuestos y transferencias monetarias. Chile aparece en este indicador como muy desigual y ello obedece básicamente al hecho de que transfiere pocos recursos monetarios a los hogares de menores ingresos. Es una característica de nuestra política social que tiene diversas explicaciones. Una de ellas es que se recauda pocos impuestos a la renta de las personas, en gran medida porque un 80 por ciento de los trabajadores no paga este tributo. En esos países con coeficiente Gini reducido es mucho mayor la proporción que contribuye, típicamente más del 70 por ciento de la gente. Una gran parte de esos recursos se utiliza para transferir dineros a las personas más vulnerables a través de programas bien diseñados. Eso explica el menor Gini que registran. Esta situación merece una discusión en sí misma, pero no puede defenderse seriamente que la desigualdad chilena tenga su origen en el modelo económico.

Coeficiente Gini de un grupo de países para la población de 18 a 65 años (último año disponible)

Coeficiente Gini de un grupo de países para la población de 18 a 65 años (último año disponible)