Antes que malestar, el bienestar predomina en Chile

Mucho hemos escuchado acerca de la existencia de un malestar que estaría afectando a todos los chilenos. En el Informe de la Encuesta CEP 2016 abordamos este tema, la presunta culpabilidad del modelo y las eventuales soluciones al malestar, aspectos que discutiremos en este sitio próximamente. En esta entrada, revisitaremos el diagnóstico: ¿hay malestar en Chile? Y si lo hay, ¿cuál es su naturaleza?

Durante los últimos años, mucho se ha discutido acerca de la existencia de un malestar que padecerían todos los chilenos. Sin ir más lejos, ese era el diagnóstico de la sociedad chilena que la entonces candidata a la presidencia, Michelle Bachelet, le planteó al país el año 2013:

“Sabemos que hay un malestar ciudadano bastante transversal. Lo hemos visto en los estudiantes, en su movilización por una educación gratuita y de calidad. […] La enorme desigualdad en Chile es el motivo principal del enojo; un enojo que se manifiesta, además, como desconfianza en las instituciones”.

Bajo esta perspectiva, el culpable del malestar sería el modelo de desarrollo construido en los últimos treinta años y el antídoto serían las reformas profundas a ese modelo.

En el Informe de la Encuesta CEP 2016 abordamos la presunta culpabilidad del modelo y las eventuales soluciones al malestar, aspectos que discutiremos en este sitio próximamente. En lo que sigue, daremos un paso atrás y revisitaremos el diagnóstico: ¿Hay malestar en Chile?

Para responder, primero, observemos la trayectoria de la satisfacción en general y en diversos ámbitos de la vida durante los últimos veinte años, de acuerdo a datos de las encuestas CEP, la cual se ilustra en el Gráfico 1. Las cifras son elocuentes: un 82 por ciento de los consultados en agosto 2015 afirmó estar satisfecho o muy satisfecho con su vida en general, 5 puntos porcentuales más que en 2011 ―año del apogeo de las movilizaciones estudiantiles― y 20 puntos porcentuales por encima de lo declarado por la población en 1995.

Gráfico 1: Avance de las satisfacciones en diversos ámbitos, 1995-2015

Nota: Porcentaje de chilenos que se declara “Muy satisfecho” o “Satisfecho” en los aspectos indicados. Los porcentajes excluyen a quiénes afirman que el aspecto “No Aplica”. Fuente: CEP, Encuestas Nacionales.

Este incremento en la apreciación general también se observa en aspectos específicos de la vida. Más de ocho de cada diez chilenos afirma estar satisfecho con sus amistades, con la relación con sus hijos (entre aquellos que declaran tener hijos) y con su pareja (entre quienes están casados o tienen pareja estable) en 2015, cifras superiores a las encontradas veinte años antes. Siete de cada diez encuestados declaró lo mismo respecto de sus actividades fuera del trabajo, hobbies y entretenciones, su salud y la ciudad, pueblo o lugar donde vive. Incluso entre quienes tienen empleo, siete de cada diez encuestados dijeron estar satisfechos con su trabajo y aunque la satisfacción con la situación financiera no es mayoritaria en 2015, ésta es más alta si la comparamos con la estimada el año 1995.

Claramente, el malestar no está en las percepciones individuales. ¿Está en su entorno cercano? El Gráfico 2 presenta la satisfacción con la vida de la familia y los amigos, comparada con la declarada por la vida propia el año 2015. En ambos casos, vemos que la satisfacción con la vida atribuida a la familia es igual o superior a la declarada por los individuos y la de los amigos es algo menor a la propia. De cualquier modo, parece claro que el malestar tampoco está presente en el entorno cercano.

Gráfico 2: Satisfacción con la vida del entorno cercano, 2015

Nota: Respuestas a la pregunta “Y en la misma escala, ¿cuán satisfechos con sus vidas cree usted que se encuentran las siguientes personas de su entorno cercano?” Fuente: Encuesta CEP Agosto 2015.

Entonces, si el malestar no está en la vida propia de los chilenos ni en su entorno cercano, ¿dónde está?

En las creencias sobre las vidas de los demás. A partir del 2014 el CEP comenzó a incorporar en sus encuestas una pregunta sobre la satisfacción atribuida al resto del país. Como se puede apreciar en el Gráfico 3, los chilenos perciben que, en promedio, el resto del país está menos satisfecho que ellos mismos y su entorno.

Gráfico 3: Disociación entre la satisfacción por la vida propia y la del resto de los chilenos, 2014-2017

Nota: Satisfacción con la vida (bienestar subjetivo) personal del encuestado, percibido para el resto del país y brecha (diferencia) entre ambos indicadores. Fuente: elaboración propia a partir de los estudios nacionales de opinión pública CEP.

¿Cómo podemos entender esa brecha creciente entre la satisfacción con la vida propia y la atribuida al resto de los chilenos? Junto a Bernardo Mackenna, desarrollamos un modelo cuantitativo que nos permite entender este fenómeno. Los detalles del análisis estadístico están contenidos en el Capítulo 1 del Informe de la Encuesta CEP 2016. Por el momento, es suficiente decir que la aproximación desarrollada ahí interpreta las declaraciones de los encuestados como procesos cognitivos que involucran tanto la experiencia como los valores, predisposiciones, e “imágenes mentales” respecto al mundo en el que viven los individuos. Bajo esa perspectiva, el análisis empírico con datos de Chile revela que las personas más educadas y con mayor acceso a bienes de consumo tienden a reportar más insatisfacción en el resto del país. Algo similar ocurre con los individuos más expuestos a los flujos de información política: a mayor exposición a medios de comunicación masiva, en un entorno noticioso  muy negativo como, por ejemplo, cuando hay más incertidumbre económica, tienden a atribuir más insatisfacción al resto de los chilenos. El Gráfico 4 es ilustrativo de este resultado. La figura exhibe los efectos de la exposición a medios de comunicación en satisfacción percibida en el resto del país y la incertidumbre económica, una forma negativa de contenido noticioso. La figura permite apreciar que cuando sube la incertidumbre (línea negra en el gráfico), la exposición a medios de comunicación incide negativa y significativamente sobre la percepción de satisfacción para el resto del país (línea roja en el mismo gráfico). Y viceversa.

Gráfico 4: Efectos de exposición a medios de comunicación en satisfacción percibida en el resto del país y la incertidumbre económica, 2014-2016

Nota: Efectos (coeficientes) de exposición a medios de comunicación en satisfacción percibida en el resto del país (línea roja). Estimaciones obtenidas a partir de modelos generalizados de ecuaciones estructurales descritos en detalle en el Capítulo 1 del Informe de la Encuesta CEP 2016. Se agrega el promedio del índice CLAPES UC de Incertidumbre Económica del mes anterior y el mes de levantamiento a cada encuesta (línea negra). Fuente: elaboración propia a partir de los estudios nacionales de opinión pública CEP e índice CLAPES UC de Incertidumbre Económica.

En suma, el malestar que muchos creían que yacía en las percepciones acerca de la vida propia, aparece en las creencias sobre las vidas de los demás. Los episodios negativos de los que hemos sido testigos durante los últimos años, tales como la caída de la tasa de crecimiento y el deterioro de las expectativas económicas, las investigaciones de financiamiento ilegal de la política y las estafas a consumidores en diversos mercados, sólo por nombrar algunos, han alimentado una imagen muy negativa respecto al estado de las cosas en el país, pero no han reducido la satisfacción de las personas con sus propias vidas. De este modo, hay malestar, pero no en la experiencia personal y cotidiana, sino en el mundo circundante, al cual sólo es posible acceder de manera mediada.