La desigualdad de ingresos importa menos de lo que usted cree

A pesar de la percepción de alta desigualdad en ingresos y acceso a servicios de calidad, los chilenos no quieren mayor igualdad de ingresos a costa de perder los premios al esfuerzo, precisamente por lo extendida que es esta creencia en nuestro país.

La desigualdad de ingresos ha caído desde comienzos de este siglo, pero todavía sigue siendo alta. Quizás por esta razón, y según datos de la encuesta CEP de noviembre 2014, un 42 por ciento de los chilenos percibía que la desigualdad había aumentado durante los últimos diez años, un 40 por ciento que se había mantenido igual, y sólo un 15 por ciento consideraba, correctamente, que había disminuido.

En paralelo, la mayoría de los chilenos percibe mucha desigualdad en el acceso a servicios como la salud y la educación de calidad, una vivienda digna o justicia eficaz, a pesar de que, formalmente, la ley asegura que cualquier chileno pueda acceder a proveedores públicos o privados de tales servicios, según cifras de la encuesta CEP de noviembre 2015 (ver Gráfico 1).

Gráfico 1: Percepciones de igualdad de acceso a servicios, 2015


Nota: Respuestas a la pregunta “En una escala de 1 a 10 donde 1 significa “nada de igualdad en el acceso” y 10 significa “mucha igualdad en el acceso”, ¿cómo calificaría la igualdad de acceso que tienen los chilenos a las siguientes cosas?” Las cifras no suman 100 debido a la aproximación por redondeo de los números decimales. Se ha omitido intencionalmente el uso de tildes. Fuente: Encuesta CEP Noviembre 2015.

Hay analistas que han sostenido que el “modelo” genera desigualdad en el acceso a servicios, ya que sólo las personas con salarios más altos pueden acceder a servicios de calidad. Incluso, se ha dicho que esta percepción es una manifestación del malestar de los chilenos hacia el “modelo”. Si la premisa fuera cierta, entonces una mayor igualdad de ingresos podría generar mejor acceso a los servicios de calidad. Sin embargo, las cifras no respaldan tal conjetura. De acuerdo a la evidencia acumulada desde el año 2008 por las encuestas CEP, la mayoría de los chilenos tienden a privilegiar los premios al esfuerzo, en desmedro de la igualdad de ingresos (ver Gráfico 2). Cabe destacar que, a pesar del discurso de algunos movimientos sociales, los chilenos se han mantenido más cerca del polo individualista que del polo colectivista en este aspecto.

Gráfico 2: Evolución de respuestas a la pregunta igualdad-incentivos, 2008-2016


Nota: ¿Dónde se ubicaría Ud. en esta escala, en que 1 significa “los ingresos deberían hacerse más iguales, aunque no se premie el esfuerzo individual” y 10 significa “debería premiarse el esfuerzo individual, aunque se produzcan importantes diferencias de ingresos”? Se ha omitido intencionalmente el uso de tildes. Fuente: CEP, Encuestas Nacionales.

¿Por qué, entonces, si se percibe alta desigualdad de acceso a los servicios, no hay una demanda por mayor igualdad de ingresos? Una posible respuesta, elaborada junto a Bernardo Mackenna y Estéfano Rubio en el Capítulo 2 del Informe de la Encuesta CEP 2016, tiene que ver con cuán extendida es la creencia en el esfuerzo personal como causa del progreso económico de las personas en Chile. Según datos de la encuesta CEP desde 1990 a la fecha, las creencias de los chilenos sobre las causas de la pobreza y la riqueza se inclinan hacia un mayor individualismo, porque consideran que variables asociadas al esfuerzo ―como la iniciativa y el trabajo responsable― son las razones más importantes para explicar los buenos resultados económicos. Esto, en desmedro de las circunstancias no directamente asociadas al esfuerzo personal ―como provenir de una familia rica, los contactos o “pitutos” o, simplemente, la suerte–, y de la ayuda del Estado (ver Gráfico 3). Estas creencias se han mantenido estables en la población desde 1990.

Gráfico 3: Percepciones sobre las causas del éxito económico, 1990-2015


Nota: Referente a la pregunta: “Como Ud. sabe, también en Chile hay personas que tienen éxito económico, es decir, ganan dinero suficiente para llevar una vida acomodada. ¿Cuál de las alternativas de esta lista cree Ud. que son las dos más importantes en el éxito económico de las personas?”. El gráfico expone la distribución de la primera mención, excluye las alternativas “otros” y “no sabe/no responde” y está ordenado de mayor a menor para los porcentajes del año 2015. Se ha omitido intencionalmente el uso de tildes. Fuente: CEP, Encuestas Nacionales.

De acuerdo a la teoría del cambio valórico del destacado cientista político Ronald Inglehart, los valores y creencias de los individuos se forman durante el período de socialización y se estabilizan en la adultez temprana. Los datos de la encuesta CEP, expuestos en el Gráfico 3, revelan que la creencia en el esfuerzo ya era extendida en 1990. Como es habitual, el marco muestral de la encuesta corresponde a los individuos de 18 años o más. Por esa razón, en 1990, la mayoría de los entrevistados había formado sus creencias antes de la irrupción de la dictadura. Además, tampoco se observa un cambio de creencias en 25 años de mediciones posteriores. Por lo tanto, el predominio en la creencia del esfuerzo observado desde 1990 en adelante no podría estar asociado a los cambios al modelo de desarrollo de nuestro país ocurridos desde 1973.

Con todo, a pesar de la percepción de alta desigualdad en ingresos y acceso a servicios de calidad, los chilenos no quieren mayor igualdad de ingresos a costa de perder los premios al esfuerzo, precisamente por lo extendida que es esta creencia en nuestro país. Bajo esta perspectiva, entonces, no parece haber evidencia de un malestar asociado al acceso desigual a los servicios.