Para una mejor salud pública (segunda parte)

¿Cuáles son las las tres grandes áreas de la prestación estatal de salud en Chile que enfrentan problemas? ¿Tienen una solución? Conózcalo en esta segunda nota.

En la entrada anterior —la primera de esta serie de cuatro notas—, mostramos una visión general de nuestro informe con la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile. A partir de ésta, veremos con más detalle las tres grandes áreas de la prestación estatal de salud en Chile que enfrentan problemas y que el informe busca solucionar. Empezaremos por la arquitectura institucional y gobernanza.

Una parte de este problema es la multiplicidad de funciones que ejerce el Ministerio de Salud, que es el ente rector de todo el sistema de salud, y que debe fijar políticas públicas para todo el sistema, incluyendo a las entidades públicas y privadas en salud. Ello no siempre ocurre debido a que asume tareas muchas veces incompatibles.

 

Los defectos de este esquema son los siguientes:

Conflicto de intereses: El Ministerio define la política y dicta las reglas, pero, al mismo tiempo, evalúa su propia gestión relativa a las mismas. Es, por tanto, juez y parte. Esto explica, por ejemplo, que las evaluaciones de desempeño de los hospitales y centros de salud o de la calidad percibida por sus usuarios sean especialmente escasas.

·       Visibilidad del desempeño hospitalario: Dado que el desempeño de los hospitales es más visible a los ojos de la opinión pública en comparación, por ejemplo, con la inquietud por la salud pública o la evaluación de las políticas sectoriales, estas últimas quedan relegadas. Así, por ejemplo, no hay una planificación que se respete y permita darle continuidad y mejoras progresivas a programas nacionales, como el de trasplantes o el del cáncer. Cada nueva autoridad pone los énfasis que se le ocurren.

·       Politización de la atención en salud: Al quedar la prestación de salud estatal en manos de un ente completamente entregado a la exclusiva confianza del gobierno, el carácter técnico de las decisiones se hace muy difícil.  Al respecto, llama la atención el hecho de que nueve de cada 10 directivos de hospitales y servicios de salud fueron removidos de sus cargos en los dos últimos cambios de gobierno.

Para corregir estos defectos se propone:

·       Sacar la prestación de salud del Ministerio de Salud: Así se reduciría su conflicto de intereses, pues reserva para el Ministerio la función que mejor le compete: definir la política y dictar las reglas para el sector, realizando evaluaciones y generando cambios que permitan la mejora de la salud de todo el país.

·       Para ello se propone crear un organismo técnico e independiente, al que llamamos Dirección Nacional de Salud, que estará a cargo de los prestadores estatales de salud. Esta entidad debe evaluar el desempeño de los prestadores de salud a la luz de las reglas dictadas por el Ministerio y según ello tomar decisiones respecto de quienes dirigen los hospitales y servicios de salud. Sus integrantes serán elegidos por mecanismos que aseguren su capacidad técnica y los independicen del ciclo político.

·       Los actuales Servicios de Salud serán reemplazados por las Organizaciones Locales de Salud, las que dependerán y serán supervigiladas por la recién mencionada Dirección Nacional de Salud. Esta última decidirá según desempeño.

·       Los hospitales deberían ir transitando a un régimen que les permita responder mucho mejor que hoy a las necesidades locales, lo que requiere que cuenten con más autonomía y atribuciones para gestionar sus establecimientos. Por ejemplo, mediante la transformación de los hospitales en corporaciones o empresas públicas.

 

Esta imagen refleja los cambios propuestos:

 

¿Quiere leer la primera parte de esta serie de notas? Siga el siguiente enlace: http://lasituacion.cl/2017/07/31/para-una-mejor-salud-publica/