¿Es Chile un país corrupto?

En Chile, el principal motivo de desconfianza en los políticos es la corrupción. A pesar de que la percepción de corrupción en el servicio público y en los políticos es muy generalizada, la experiencia de corrupción está virtualmente ausente de la vida cotidiana de los chilenos. Bajo esta perspectiva, Chile es menos corrupto de lo que parece.

La confianza en las instituciones políticas en Chile ha sufrido un acentuado descenso. El Gráfico 1 ilustra la trayectoria de la confianza en el Gobierno, los Tribunales de Justicia, el Congreso y los Partidos Políticos, principales componentes de la confianza política, entre 2002 y 2017. La figura muestra un descenso sostenido durante los últimos quince años, aspecto que ciertamente afecta a otras organizaciones de distinta índole también.


Nota: Porcentaje de chilenos que expresan “Mucha confianza” o “Bastante confianza” en cada una de las instituciones y organizaciones listadas. Se ha omitido intencionalmente el uso de tildes. Fuente: CEP, Encuestas Nacionales.

¿Por qué los chilenos desconfían tanto de la política? De acuerdo a las cifras de la encuesta CEP de agosto 2015, expuestas en el Gráfico 2, el principal motivo de desconfianza es la corrupción, muy por sobre que la clásica consigna de que los políticos no cumplen las cosas que prometen. Y ¿qué ha pasado con las percepciones de corrupción durante la última década? Según las encuestas CEP, ilustrados en el Gráfico 3, un 70 por ciento de la población piensa que bastante o casi todos los funcionarios públicos están inmiscuidos en actos corruptos en 2016. Esta cifra llegaba a 42 por ciento en 2006. Lo más probable es que este enorme ascenso en la percepción de corrupción se explique, en buena parte, por los casos de financiamiento ilegal de la política, tráfico de influencias y de asignación de beneficios ilegítimos, que involucran tanto a parlamentarios como a funcionarios del Estado.


Nota: Suma de las dos menciones respondidas antes la pregunta “Pensando en aquellas personas que tienen poca o ninguna confianza en la actividad política, ¿cuál de los siguientes motivos cree usted que es el principal por el que desconfían? ¿Y en segundo lugar?” Total menciones: 200 por ciento. Se ha omitido intencionalmente el uso de tildes. Fuente: Encuesta CEP, agosto 2015.

Nota: Respuestas a las preguntas: “En su opinión, ¿cuántos políticos en Chile están involucrados en actos de corrupción?” “Y, en su opinión, ¿cuántos funcionarios públicos en Chile están involucrados en actos de corrupción?”. Se ha omitido intencionalmente el uso de tildes. Fuente: CEP, Encuestas Nacionales junio-julio 2006 y julio-agosto 2016.


Nota: Respuesta a la pregunta: ¿En los últimos cinco años, ¿qué tan frecuentemente Ud. o alguien de su familia, se ha enfrentado a algún funcionario público que hubiera sugerido o pedido una coima a cambio de la realización de un servicio? * Diferencia significativa desde un punto de vista estadístico entre las mediciones de junio-julio 2006 y julio-agosto 2016. Se ha omitido intencionalmente el uso de tildes. Fuente: CEP, Encuestas Nacionales.

Estas cifras pueden generar la impresión de que Chile es un país corrupto. Pero, ¿lo es? No del todo. La percepción generalizada de corrupción en el servicio público no se condice con la experiencia de los chilenos en la vida cotidiana. Según la encuesta CEP de julio-agosto 2016, un 7 por ciento de la población afirma que, con frecuencia, le piden coimas para acceder a un servicio público, mientras que la gran parte de los chilenos (el 76 por ciento) nunca o casi nunca se ha enfrentado a tal situación, como se observa en el Gráfico 4. Más aún, esto no parece haber cambiado significativamente durante la última década, a pesar de que la percepción de corrupción en el servicio público casi se duplicó en el mismo lapso (ver Gráfico 3).

¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué se produce esta diferencia entre la virtual ausencia de corrupción en la vida cotidiana de los chilenos y la creencia generalizada de que la corrupción es mayoritaria? Tal como en el caso de la satisfacción con la vida personal y el malestar del resto de los chilenos, aquí hay una disociación entre el juicio personal (positivo) y el generalizado (negativo). La percepción cotidiana, claramente, proviene de la experiencia del día a día, pero el juicio generalizado se puede formar a partir de la experiencia, si alguna, y en caso contrario, de la información que emane de las relaciones sociales —muy influyentes en la construcción de “imágenes mentales” que generalmente tienden a ser “sesgadas”, es decir, que ayudan a pensar que ciertos comportamientos o eventos son más (o menos) frecuentes de lo que son en realidad— y de los medios de comunicación masivos que, dada la tendencia a reportar lo conflictivo y lo controversial, tiende a generar imágenes más bien negativas sobre el comportamiento de los demás. En este caso particular, las noticias sobre casos de corrupción son, en general, de fácil comprensión, con un contenido altamente emocional y, por tanto, más fáciles de retener, lo que contribuiría a generar la percepción de que casi todos los funcionarios públicos son corruptos, aun cuando las respuestas en relación a la experiencia cotidiana de tres cuartas partes de los chilenos no refleja eso.

Bajo esta perspectiva, Chile es menos corrupto de lo que parece.