La crisis oculta de los Estados Unidos

Hay una crisis en Estados Unidos. Una crisis silenciosa pero que últimamente ha empezado a llamar la atención de los medios de comunicación y de los políticos. Tanto así que el Presidente Trump, a fines de marzo de este año, dictó una orden ejecutiva constituyendo una Comisión para su estudio. La crisis parece ser tan grave que dicha Comisión propuso como primera medida que el Poder Ejecutivo declarara estado de emergencia nacional. Es la crisis de los opioides.

Hoy Estados Unidos es el país con mayor consumo de opioides en el mundo. Según cifras oficiales, solo en el año 2015, fallecieron 50.000 personas producto de sobredosis de drogas. Se calcula que dos tercios de las sobredosis incluyeron el uso de Percocet, OcyContin, heroína, fentanilo u otro opioide. El número de estadounidenses muertos por drogas es mayor al de quienes pierden la vida  en accidentes de autos o por violencia con armas, combinados.

Lo interesante es que a medida que en los últimos casi veinte años se ha cuadruplicado las recetas médicas que prescriben opioides en Estados Unidos, pero dicho aumento no se ha visto acompañado de un nivel explosivo de pacientes que sufran de dolor. Según la Comisión para combatir la adicción a las drogas y la crisis de los opioides, el problema es que la adicción a las drogas ya no comienza necesariamente en las esquinas, sino en las consultas de doctores y en los hospitales. Y a medida que los estados aumentan la fiscalización sobre los médicos, crece el uso de opioides ilegales, en especial el uso de fentanilo, o su mezcla con otras drogas, como la cocaína.

¿Qué hacer? La Comisión convocada por el Gobierno propuso en su primer reporte algunas medidas enfocadas en aumentar la cobertura de tratamiento para las adicciones y en la fiscalización a los médicos. El debate, sin embargo, está abierto.

En el siguiente link un buen resumen gráfico de la crisis.