Para una mejor salud pública (tercera parte)

¿Quién financia los hospitales y otros centros de salud en Chile? ¿Cómo se les paga? ¿Hay mejores opciones? En esta tercera publicación respecto de la propuesta para modernizar y fortalecer a los prestadores estatales de salud, nos abocaremos a responder estas preguntas.

El financiamiento tiene dos aristas: (1) el método de pago, entendido como la forma en que se distribuye el dinero, y (2) la organización detrás de los pagos, es decir, quién o quiénes reparten dichos recursos.

¿Por qué es relevante la forma en que se financian los prestadores de salud? Porque los métodos de pago permiten alinear los objetivos del pagador con aquellos de los prestadores. Dichos objetivos pueden ser contención de costos, eficiencia, responder a las necesidades y preferencias de los pacientes, entre otras razones.

La revisión de la evidencia mundial nos indica que no existe un método de pago superior a los demás en todos los ámbitos, pero se pueden extraer lecciones: (i) es muy importante que los pagos consideren las necesidades de la población en cuestión (ejemplo: los adultos mayores requieren más recursos); (ii) para fomentar la calidad se requiere una estrategia que considere no sólo incentivos monetarios (ejemplo, incorporar reconocimientos públicos, cambios de responsabilidades).

Sobre la organización del financiamiento, en otros países las entidades pagadoras son más locales o cercanas a la población.

Considerando lo anterior, en Chile se evidencian algunos problemas relativos tanto a los métodos de pago, como a la organización del financiamiento, que se resumen en la siguiente imagen:

 

Estos problemas, hacen necesario:

  1. Canalizar todos los recursos por una vía, fijando unos pocos objetivos y medios de verificación. Fonasa, que es el seguro estatal, debe cumplir este rol.
  2. Fonasa debe pagar a las Organizaciones Locales de Salud (sucesoras de los Servicios de Salud) un monto por cada persona asociada a la zona geográfica de esas organizaciones y que cubra todas las necesidades de dichas personas.
  3. Las Organizaciones Locales de Salud deben pagar a centros de salud y hospitales de su zona.
  4. Mejorar el pago per cápita en atención primaria ajustándolo a los gastos reales de la población inscrita en cada consultorio.
  5. Entregar a la atención primaria un fondo de compra de prestaciones ambulatorias para que sean ellos, quienes paguen las derivaciones y no tengan incentivos a hacerlo más de lo necesario.
  6. El pago a los hospitales deben ser por “soluciones de problemas de salud”, es decir, por cada persona cuyo diagnóstico es resuelto (por ejemplo, pago por Grupos Relacionados de Diagnóstico).