Confianza y el pueblo mapuche

Es sabido que, en general, nuestra sociedad confía poco en las instituciones políticas. Más aún, la confianza institucional de la población de nuestro país ha descendido fuertemente durante la última década. ¿Ocurrirá algo similar con los mapuche? ¿Confían los mapuche en las instituciones del Estado chileno? ¿Cuáles son las posibles causas específicas que explican esta particular desconfianza?

En los últimos diez años (2006 y 2016) la confianza en las instituciones por parte de las personas que se autoidentifican como mapuche descendió considerablemente (Gráfico 1). Tanto los mapuche que habitan en la ciudad como los que viven en zonas rurales han dejado de confiar en las instituciones y autoridades.

Gráfico 1: Confianza en las instituciones, 2006-2016

Nota: Porcentajes de mapuche que expresan mucha o bastante confianza en las instituciones listadas. Fuente: CEP, encuesta “Los mapuche rurales y urbanos hoy”, años 2006 y 2016.

¿Cuáles son posibles causas para explicar esta pérdida de confianza? De las razones que se pueden esgrimir, a continuación ahondaremos en una: el desempeño de las instituciones. Newton & Norris sostienen que una manera de entender la confianza en las instituciones es a través de su desempeño y de las variables relacionadas a éste. En particular, las instituciones que cuentan con buen desempeño tienen mayor probabilidad de generar confianza en los ciudadanos, y viceversa, dado que el público, en general, tiene la capacidad de reconocer si tales instituciones están actuando adecuada o inadecuadamente (Newton & Norris 2000, 61).

Dado que la confianza institucional está asociada al desempeño de las instituciones, existe evidencia que señala que el impacto de una experiencia negativa con un servicio público es mucho más pronunciado que el efecto de una experiencia positiva. Hay evidencia empírica que demuestra que perder la confianza en una institución es más fácil que crearla (Kampen et al. 2006).

¿Qué pasa entonces con el desempeño de las instituciones estatales que se relacionan directamente con los pueblos indígenas? Una aproximación es ver cómo están funcionando las políticas públicas en esta materia. De los once programas indígenas que han estado sujetos a la evaluación de la Dirección de Presupuestos (DIPRES), ninguno obtuvo la calificación de desempeño suficiente o quedó sujeto a ajustes menores. Por el contrario: solo dos de ellos demuestran tener resultados, tres requirieron modificaciones mayores y dos un rediseño sustantivo, y en el extremo, a un programa se le calificó con requerimiento de reemplazo íntegro, según se observa en la tabla a continuación.

Tabla 1: Resumen de informes de evaluación sobre programas indígenas, DIPRES

Fuente: Sistema de Evaluación y Control de Gestión, DIPRES, 2016.
Nota: JUNAEB (Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas), CONADI (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena), INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario), EPG (Evaluación de Programas Gubernamentales) y EI (Evaluación de Impacto).

[1] Este programa aparece sin información debido a que la metodología seguida a la fecha de realización no coincide con la actualmente en uso. El informe final señala que el programa presentaba problemas en su diseño, organización y gestión, y que no fue posible cuantificar indicadores sobre la eficacia y cumplimiento de las metas debido a la falta de información sobre los beneficiarios, así como tampoco sobre la eficiencia en la ejecución presupuestaria. La recomendación fue mantener el programa pero someterlo a un rediseño global.
[2] Este programa aparece sin información debido a que la metodología seguida a la fecha de realización no coincide con la actualmente en uso. El informe final señala, entre otras cosas, que no es posible determinar el grado de cumplimiento del programa por carecerse de metas definidas.
[3] Este programa aparece bajo la categoría no aplica debido a que la evaluación de 11 programas de INDAP no fue factible de realizar debido a problemas metodológicos y logísticos, incluyendo el desconocimiento respecto a las características de los beneficiarios y el no contar con acceso a bases de datos de potenciales beneficiarios de INDAP que no sean parte de los usuarios.

 

A ello se suman otros instrumentos de evaluación. Por ejemplo, la Ficha de Monitoreo del Programa de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI), elaborada por el Ministerio de Desarrollo Social, califica el diagnóstico y objetivo del programa como insuficiente (dado que no entrega información sobre la baja productividad de los pequeños agricultores indígenas que busca abordar) y la focalización como regular (ya que no presenta ningún criterio para ordenar a los potenciales beneficiarios) (http://www.programassociales.cl/pdf/2012/PRG2012_3_1715.pdf). Más aún, los informes de las comisiones investigadoras de la Cámara de Diputados sobre el programa Orígenes y el programa de tierras también dan cuenta de problemas similares en torno al desempeño de programas de la CONADI.

Por tanto, en general se observa que los programas han sido diseñados sin tener claridad sobre los potenciales beneficiarios, que presentan numerosos problemas durante su gestión (los que se ven acentuados por los cambios habituales a los que son sometidos) y que existen constantes faltas de medición en torno a la eficacia y calidad de los programas, especialmente en el grado de satisfacción de los usuarios. En resumen, parece abundar la improvisación.

Ello podría explicarse debido a que, en varios casos, son programas que se han creado como respuesta a situaciones coyunturales y que se van modificando según las prioridades presidenciales o decisiones de prioridad regional, sin que exista una mirada de largo plazo ni una planificación estratégica al respecto (DIPRES 2009, 9 http://www.dipres.gob.cl/595/w3-propertyvalue-23076.html).

Podría señalarse que las situaciones antes descritas suelen ocurrir en la ejecución de programas de política pública. Es probable que, en parte, se deba a problemas mayores que dicen relación con el funcionamiento de nuestro Estado. Sin embargo, ello no quita que la gran mayoría de los programas indígenas presenten evaluaciones deficientes o, en algunos casos, terminen siendo objeto de Comisiones Investigadoras de la Cámara de Diputados. Puede ser que la entrega de servicios públicos de forma efectiva no sea el único factor para aumentar la confianza, pero sí es necesario para ello; en otras palabras, aun cuando un buen desempeño no asegura mayor confianza, un mal funcionamiento sí es capaz de erosionarla (Bouckaert 2012, 112).

 

Bouckaert, Geert. 2012. “Trust and Public Administration”. Administration 60, N°1, pp. 91-115

Kampen, Jarl & Van de Walle, Steven & Greet Bouckaert. 2006. “Assessing the Relation between Satisfaction with Public Service Delivery and Trust in Government: The Impact of the Predisposition toward Government on Evaluations of its Performance”. Public Performace & Management Review 29, N°4, pp. 387-404

Newton, Kenneth & Norris, Pippa. 2000. “Confidence in Public Institutions: Faith, Culture or Performance?” En Disaffected Democracies, What´s Troubling the Trilateral Countries? Editado por Susan J. Pharr & Robert D. Putnam. Princeton: Princeton University Press.