¿El Brexit contra un espejo?

Buena parte de los historiadores de la Europa contemporánea coinciden en que uno de los factores determinantes en el desencadenamiento de los dos últimos conflictos mundiales que comenzaron, respectivamente, en 1914 y 1939 fue el nacionalismo, el que ha sido mil veces analizado, comentado, también vigilado.

El nacionalismo —durante el siglo XIX engendró una importante corriente cultural, hija y también hermana del romanticismo— poco a poco pasó de la poesía y la música a tomarse el poder político y a blandir la fuerza de las armas.

El Brexit —que, con mayor o menor justicia, alerta a la comunidad internacional— ha conducido hacia una cadena de interrogantes, una de las cuales es tratada aquí por el crítico literario y comentarista político Fintan O’Toole, en un artículo que publica The New York Review of Books.

Se trata de un caso particular pero también ejemplar.

O’Toole observa que, como efecto del Brexit, la frontera aduanera y de inmigración entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda se tensionará como resultado, paradójicamente, de que Irlanda es hoy por hoy una ultraglobalizada economía repleta de inmigrantes procedentes de todo el mundo, especialmente de Polonia.

Y claro, hay que recordar con O’Toole que en la República de Irlanda se dio uno de los casos de nacionalismo europeo más complejos (que recorrió el arco que va desde la más alta poesía al terrorismo), el cual, hasta la década del 90, fue de una identidad étnico-religiosa “monolítica”; mientras que ahora mismo destaca como sede de multinacionales y farmacéuticas.

Puede leer la nota completa del New York Review of Books en: http://www.nybooks.com/articles/2017/09/28/brexits-irish-question/