Bello, el viejo búho consejero (1/5)

He estado trabajando un extenso libro sobre la vida y obra de Andrés Bello, un ensayo interpretativo que plantea entender el espíritu de Andrés Bello a partir de cuatro ejes: 1) la libertad, 2) el imperio, 3) el estilo y 4) los discípulos [de Bello].

Andrés Bello es una figura capital de la pluma, o mejor dicho de la imprenta, en tiempos en que los problemas parecían solucionarse preferentemente por la espada, o el cañón. Personajes del siglo XIX entre sí tan disímiles como Menéndez y Pelayo o José Martí, lo prefirieron por sobre cualquiera otra figura. Al recalar en Chile, haberse detenido ahí por el resto de sus días y haber conseguido en ese amparo sus logros más definitivos, los chilenos pudieron conocer de cerca a Bello, pero quedaron un tanto marginados de la vida y la influencia internacional de aquel.

Como se ha adelantado ya en CEP TV, he estado trabajando un extenso libro sobre la vida y obra de Andrés Bello, un ensayo interpretativo que plantea entender el espíritu de Andrés Bello a partir de cuatro ejes: 1) la libertad, 2) el imperio, 3) el estilo y 4) los discípulos [de Bello].

A través de los “papeles” (funciones que desempeñó como secretario, asesor de los ministerios de hacienda y de relaciones exteriores, profesor, senador, rector de la Universidad de Chile, censor y redactor del periódico El Araucano) y las “letras” (escritos sobre derecho civil e internacional, gramática, filosofía, poesía, teatro, ciencias exactas, mensajes del poder ejecutivo) el ensayo busca dar con el espíritu de Bello. Planteo, entonces, que para lograr este objetivo debe irse más allá del concepto de “orden”, que le ha sido típicamente asociado, proponiéndose el neologismo “gramácrata”, es decir, ver en Bello a un representante del gobierno de la letra “escrita”, “impresa”, de la divulgación ilustrada que ese tipo especial de letra significa. Libertad, Imperio y estilo son así una triada que incluye también —y esto es muy importante— una normatividad propiamente americana, esa que Bello intenta codificar no solamente en su Código Civil y en su Gramática castellana para el uso de los americanos. Esa forma especial de normatividad responde a una necesidad acuciante de entregarle al proceso de emancipación americano un canon idóneo a su etapa histórica peculiar, pero además propone un modelo a largo plazo que permita conseguir la estabilidad nacional e internacional propendida por Bello.

En las próximas notas explicaré los cuatro ejes ya anunciados, con lo que adelantaré varios de los puntos que trato en el libro.