Renovación Política bajo el nuevo Sistema Electoral

Se acercan las elecciones parlamentarias y el pasado 21 de agosto se terminó el plazo para inscribir las candidaturas ante el SERVEL. Éstas serán distintas de todas las que se desarrollaron en el pasado debido a la incorporación del Sistema Proporcional, en lugar del Sistema Binominal, y al aumento del número de escaños, de 120 a 155 en la Cámara de Diputados y de 38 a 50 en el Senado. Al respecto, muchos se preguntan cómo estas políticas podrían afectar la renovación del parlamento, entendida como la elección de legisladores que con anterioridad no ocuparon una plaza en el Congreso.

Ya conocemos que, respecto de 2013, disminuirá en 14 por ciento el número de diputados que repostulan a sus cargos. Durante la elección pasada 92 candidatos eran incumbentes y en esta oportunidad solo serán 79. Por tanto, aun si en esta elección de eligieran todos los incumbentes, durante el próximo periodo el porcentaje de diputados que nunca antes fue congresista será muy superior que en el pasado. Sin embargo, es difícil atribuir esa conducta a alguna de estas dos reformas ya que la decisión de no repostular puede deberse a otros factores, tales como la realización de proyectos personales, razones familiares, o jubilaciones por parte de los parlamentarios, entre otros motivos.

Por tanto, en lo que sigue desarrollaré un análisis sobre los efectos probables de estas políticas en la posibilidad de que los diputados que van a la reelección pierdan frente a sus desafiantes. Comenzaré con el aumento en el número de escaños para después abordar el cambio del sistema electoral.

En primer lugar, mientras en la elección pasada cerca de un 17 por ciento de los diputados que iban a la reelección perdieron, en las próximas elecciones lo más probable es que este número disminuya. Esto porque, generalmente, con los 120 cupos, bastaba con que el desafiante tuviera más votos que el incumbente compañero de lista, para que éste último perdiera su lugar en el parlamento. Sin embargo, con el aumento de escaños a repartir, un incumbente que saque menos votos que su compañero de lista podría nuevamente formar parte del Congreso. Esto perjudicaría la renovación del parlamento, sobre todo si se piensa que, en general, los desafiantes son mucho menos conocidos que los legisladores en ejercicio. Estos últimos, a diferencia de los desafiantes, durante los últimos cuatro años han contado con recursos del Estado, a través de sus asignaciones y semanas distritales, además de otros beneficios, para dar a conocer sus ideas en la zona en que compiten, por tanto, tienen una clara ventaja sobre los primeros.

Respecto de la segunda reforma mencionada, bajo el nuevo Sistema Proporcional de elecciones, mientras las listas incluyan una mayor cantidad de fuerzas políticas, obtendrán más votos, y mayor será el tamaño de su cifra repartidora. Por tanto, mayor podría ser la cantidad de candidatos que ocupen un lugar en el Congreso. En este sentido, las divisiones que ha presentado la Nueva Mayoría, que compite en dos pactos distintos, podrían ser una desventaja si se considera que Chile Vamos y el Frente Amplio lograron acuerdos para competir formando una sola lista. Luego, tanto los pactos “La Fuerza de la Mayoría” (PS, PPD, PR y PC) como “Convergencia Democrática” (DC, PR e IC) podrían perder algunos de los parlamentarios que actualmente tienen. De estos, el partido más amenazado sería el Partido Demócrata Cristiano, puesto que busca al menos mantener el 18 por ciento de escaños que obtuvo en las pasadas elecciones de diputados, pero formó una lista con dos partidos que, en las pasadas elecciones de Concejales, en conjunto, sólo lograron cerca del 2 por ciento de los votos. Por su parte, Chile Vamos, al haber obtenido cerca del 40 por ciento de los votos, en las mismas elecciones mencionadas, podría adjudicarse gran parte de estos escaños y el Frente Amplio, como coalición nueva, también podría ganar algunos. Luego, es posible que algunos desafiantes de estos dos últimos pactos, aunque principalmente de Chile Vamos, sean elegidos en noviembre a costa de algunos incumbentes de ex partidos de la Nueva Mayoría, pero principalmente de la DC.

En síntesis, probablemente, con la incorporación de estas dos reformas, la renovación de la política -entendida como la posibilidad de que un incumbente pierda la elección- será menor que en el pasado, ya que posiblemente será mayor el porcentaje de incumbentes elegidos. Sin embargo, los parlamentarios más amenazados serán los de la Nueva Mayoría, y principalmente los de la DC, debido a su alianza con dos partidos que en las pasadas elecciones municipales obtuvieron menos del 2 por ciento de los votos.

¿Quiere conocer más?

Francisco Szederkenyi, 2016. “Cambio en el sistema electoral, simulaciones de las elecciones de diputados,” Punto de Referencia 439, Centro de Estudios Públicos.
https://www.cepchile.cl/cep/site/artic/20161004/asocfile/20161004112437/pder439_fszederkenyi.pdf