El perfil sociodemográfico de los adherentes de los principales candidatos según la encuesta CEP

Con la publicación de los resultados de la última encuesta CEP, se ha generado una interesante discusión respecto a cómo interpretarlos y a análisis más finos de las cifras. Con Ricardo González ya publicamos un documento que detalla la metodología que elaboramos para identificar a los “votantes probables”, mostrando que ese indicador exhibe un ajuste relativamente bueno con los escasos datos oficiales de participación electoral que el SERVEL pone a disposición del público. En una serie de entradas en este blog, pretendemos ampliar la información disponible para alimentar el debate con nuevos análisis de los datos de la encuesta. Esta entrada muestra la distribución sociodemográfica de los adherentes de las tres principales candidaturas. Estamos abiertos a sugerencias, críticas y solicitudes, así que no dude en contactarnos en replicas@lasituacion.cl. Ahora, a lo que nos convoca.

A continuación se presentan tres figuras, que muestran la distribución de las preferencias en la pregunta de voto en urna (o sea, la que le pide al encuestado que marque su preferencia en primera vuelta en un papel y lo introduzca en una urna, sin mostrarlo al encuestador) según tres variables socio-demográficas: la edad del encuestado, la educación (medida en ciclos), y la riqueza de su hogar (estimada a partir de la proporción de bienes y servicios que posee). Muy importante: esta distribución se estima para la muestra total y no solamente para los “votantes probables”. Esto lo hacemos para ver las bases de apoyo de los candidatos, con independencia de si esos apoyos pueden ser transformados en votos, porque precisamente queremos ver con qué frecuencia ocurre esto para cada candidato.

Técnicamente (siéntase libre a saltarse este párrafo), para calcular la distribución de preferencias en cada valor de estas variables, estimamos un modelo logístico binario para cada candidato con la variable (edad, educación y riqueza) y la variable al cuadrado (de modo de capturar efectos no-lineales) como predictores. A partir de estos modelos calculamos las probabilidades predichas de acuerdo a los valores observados para cada valor de la variable de interés. Las líneas sólidas muestran la estimación de punto, mientras que las punteadas representan los límites de los intervalos de 95% confianza a partir del método Delta.


Los resultados obtenidos nos ayudan a entender mejor la composición de las bases de apoyo de estos candidatos. Respecto a la edad, vemos que Piñera pareciera ser un candidato bastante transversal: su apoyo es prácticamente igual en todas las edades. Guillier y Sánchez, en cambio, tienen bases de apoyo marcadamente distintas por edad: mientras el candidato de la Nueva Mayoría recibe bajo apoyo de los jóvenes y alto en los mayores, la candidata del Frente Amplio muestra el patrón inverso (los jóvenes son quienes más la apoyan y entre los mayores su apoyo llega al mínimo). En síntesis, vemos un candidato transversal (Piñera), uno principalmente de personas mayores (Guillier), y otra particularmente popular entre los jóvenes (Sánchez).


Lo inverso ocurre cuando miramos la riqueza del hogar de los encuestados. Tanto Guillier como Sánchez exhiben curvas relativamente planas , es decir, sus niveles de apoyo no cambian demasiado entre quienes tienen más acceso a bienes y servicios que entre quienes tienen menos. Para Piñera, en cambio, su popularidad es considerablemente mayor entre los individuos que provienen de hogares con mayor capacidad de consumo.


Finalmente, respecto a la educación vemos que ni en el caso de Piñera ni el de Guillier pareciera existir una marcada diferencia. Sus niveles de apoyo son relativamente similares a través de los distintos niveles de educación. Con Sánchez, por otro lado, vemos que logra sus mayores niveles de apoyo entre los más educados.

Adicionalmente, quisimos ver hasta qué punto las candidaturas son capaces de movilizar a sus adherentes. Para esto, estimamos la proporción de votantes probables (siguiendo nuestra metodología) entre quienes votaron en la urna por cada candidato. Para el total de la muestra, el 44% son considerados como votantes probables. Sin embargo, entre los adherentes de las dos principales candidaturas, según nuestros datos, el 57% votaría el 19 de noviembre. Los adherentes de Sánchez, por contrapartida, apenas igualan el promedio de la muestra total y más de la mitad de ellos terminaría absteniéndose de las elecciones. Por cierto esto perjudica las chances del Frente Amplio en la elección, y da cuenta de la dificultad de traducir apoyos a votos, especialmente entre los jóvenes (como vimos el principal grupo de apoyo de Sánchez).


Esperamos que este análisis colabore al debate público. No olviden que estamos recibiendo sugerencias de otros análisis que les interesaría ver en este espacio.