Los impuestos en Chile

¿Son altos los impuestos en Chile en comparación con los países de la OCDE? ¿Hay diferencias en la tasa de impuesto a la renta y a las empresas? Este trabajo compara las realidades de los países de la OCDE con la nacional para ver cómo podemos seguir avanzando.

Durante la presente campaña electoral ha habido una amplia discusión sobre la carga tributaria a la que debieran estar afectas las empresas en Chile. Indudablemente que este debate tiene elementos económicos, sociales y políticos. Sin embargo, una perspectiva comparada puede entregar algunas luces sobre esta discusión, sobre todo porque, si hay algo que llama la atención, es la alta carga tributaria que afecta a las empresas, además de los bajos impuestos que pagan las personas naturales en Chile.

Haciendo una comparación con el promedio de los países de la OCDE, la recaudación tributaria de los países miembros de esta organización es superior a la de Chile. Mientras, en 2014, el promedio de la OCDE recaudó 25,0 puntos porcentuales del PIB[1], los ingresos fiscales chilenos correspondieron al 18,3 por ciento del producto. Esta brecha tiene explicación en que Chile tiene un PIB per cápita inferior a la mayoría de los países miembros de la organización señalada, puesto que, después de la última reforma, la carga tributaria chilena estará en línea con el producto per cápita que posee (Rubio y Vergara, 2017).

Pero, ¿cuáles impuestos aportan más recaudación en los países desarrollados? y ¿cuáles son sus diferencias con Chile?

En primer lugar, considerando a las empresas, durante 2014 contribuyeron un 22,9 por ciento del total de la recaudación del Estado chileno. Sin embargo, tras la aprobación de la reforma tributaria, los impuestos cobrados a los beneficios corporativos aumentaron alcanzando los 25,4 por ciento del total de la recaudación. Esto es más que ningún otro país miembro de la OCDE los cuales, durante 2014, en promedio aportaron el 11,2 por ciento del total de sus impuestos por este concepto. El alto aporte que hacen las empresas a la recaudación chilena, que más que duplica el de los países de la OCDE, puede ser un problema si se considera que hay evidencia de que mayores tasas impositivas sobre  los beneficios corporativos afectan la inversión doméstica (Djankov, Ganser, McLiesh, Ramalho y Shleifer, 2010), y que los países de la OCDE, abiertos al mercado de capitales, compiten por atraer inversiones de empresas trasnacionales disminuyendo estas tasas (Devereux, Lockwood y Redoano, 2008). Anuncios recientes de iniciativas para reducir el impuesto a las corporaciones se han hecho en EE.UU. y Argentina, entre otros países.

Por otra parte, un 10,9 por ciento del PIB de 2014 correspondió a los impuestos que se recaudaron por los bienes y servicios que se compraron en Chile. Estos ingresos fueron similares a los de los países miembros de la organización señalada, quienes en promedio recaudaron un 11,0 por ciento del producto por este concepto. Sin embargo, mientras este ítem equivale al 59,7 por ciento del total de impuestos recaudados en Chile, los países que forman parte de la OCDE recaudan el 43,7 por ciento de sus impuestos totales por este concepto. Por tanto, para el Estado chileno la importancia relativa del IVA es mayor que en el resto de la OCDE.

Por último, durante 2014 la contribución fiscal por impuestos a los ingresos de las personas naturales chilenas correspondió al 7,8 por ciento del total de la recaudación, mientras que la recaudación promedio por este concepto en los países de la OCDE es 33,6 por ciento del total de los impuestos. Al respecto, Chile es el país de la OCDE que menos recauda por este impuesto.

La descomposición que hace la OCDE muestra que, mientras un chileno que gana la mitad del salario promedio no paga impuestos, este mismo ciudadano en los países de la OCDE paga una tasa cercana al 7 por ciento de su ingreso. Además, en el otro extremo, un ciudadano de Chile que gana 2,5 veces el salario promedio paga al Estado el 1,8 por ciento de su salario mientras que, en los países de la OCDE, una persona con este mismo ingreso relativo contribuye con un 20,5 por ciento de su sueldo al Estado. Por tanto, respecto del resto de la OCDE, en Chile los tramos exentos de pagar impuesto a los ingresos personales son muy altos.

En síntesis, si se quiere aumentar la recaudación fiscal con el objeto de financiar una expansión de los programas sociales u otros gastos públicos de alta prioridad, una alternativa válida sería aumentar la base impositiva del impuesto que pagan las personas naturales. Esto puede hacerse disminuyendo los montos iniciales de todos los tramos afectos al impuesto de segunda categoría y global complementario. De esa forma, aumentaría la recaudación y, al igual que en la actualidad, los más ricos pagarían proporcionalmente más impuestos que los más pobres. Además, con esta política, podría recaudarse lo suficiente como para acercar la importancia relativa del IVA chileno al de la OCDE, y disminuir en algunos puntos porcentuales, la tasa impositiva que afecta a los beneficios empresariales, dándole un impulso a la inversión.

Estas recomendaciones son similares a las que ha propuesto la OCDE desde 2011 por medio del documento “Tax Reform Trends in OECD Countries”. Señalando que, con el objeto de hacer sus regímenes tributarios más atractivos a la inversión, los países miembros de la organización disminuyeron la tasa impositiva promedio a los beneficios empresariales desde 32,6 a 25,4 por ciento entre los años 2000 y 2011.

[1] Esto excluyendo las contribuciones a la seguridad social.