Nuevo sistema electoral proporcional

¿Es justo que un candidato que sacó 1,24 por ciento sea electo senador, en vez de candidatos que sacaron casi 10 veces más votos? No lo parece. Ahora, si se reemplazara el actual sistema por uno de mayorías individuales, entonces una lista que obtuvo poco más de la mitad de los votos habría logrado los mismos dos senadores que a lista mayoritaria. ¿Es eso justo? Parece que tampoco.

En las últimas elecciones parlamentarias salieron electos 30 diputados y tres senadores con menos del 5 por ciento de los votos, ¿es esto democrático? ¿Es justo que un candidato que sacó 1,24 por ciento sea electo senador, en vez de candidatos que sacaron casi 10 veces más votos? A primera vista puede parecer injusto, pero si examinamos con mayor detención veremos que no necesariamente lo es.

Analicemos el caso de la Araucanía. Felipe Kast obtuvo 18,84 por ciento de los votos y arrastró a su compañera de lista que obtuvo 1,24 por ciento. Esto significó dejar fuera a un compañero de lista, no de subpacto, que obtuvo 7,58 por ciento, y a candidatos de otras listas que obtuvieron 11,2 por ciento. ¿Qué hubiera pasado en un sistema donde las primeras mayorías individuales salen electas? Ceteris paribus no habría salido electa la candidata arrastrada y en su lugar habría salido electo otro senador Demócrata Cristiano con el 11,2 por ciento de los votos. Pero si se reemplaza el actual sistema por uno de mayorías individuales, entonces la lista de la Democracia Cristiana sacaría la misma cantidad de senadores electos que la lista de Chile Vamos, cuando resulta que la primera obtuvo casi la mitad de los votos que la segunda, ¿es esto justo? Parece que tampoco.

Imaginemos un caso aún más extremo, un candidato saca 70 por ciento de los votos en un distrito de cuatro cupos y sus compañeros de lista sacan cada uno dos por ciento, mientras que los candidatos de las otras listas sacan 12, 8 y 4 por ciento. ¿Sería justo que la lista que obtuvo el 76 por ciento de los votos sólo obtenga un cupo, y los otros tres cupos se los lleve la lista opuesta que sólo obtuvo 24 por ciento?

El problema sin duda no es fácil de resolver. La pregunta entonces radica si se debe favorecer a las personas o a los partidos políticos o sus coaliciones. Tal vez uno se ve tentado en la elección de senador a privilegiar a la persona, donde el voto es más personalista, pero en la elección de los Consejeros Regionales (CORES) muchas personas optan por darle el voto a un partido o lista más que a un candidato, y esa es la lógica que está a la base de este sistema.

En este sentido ha faltado más transparencia por parte del Gobierno a la hora de explicar cómo funciona el sistema electoral. Este sistema no está diseñado para beneficiar a los candidatos de forma individual, sino que a las coaliciones y partidos políticos. Cuando votamos por un candidato en particular, en realidad lo que estamos haciendo es en primer lugar votando por una coalición, en segundo lugar por un pacto dentro de la coalición, que puede ser uno o más partidos políticos, y en última instancia estamos votando por la persona.