¿Por qué cayó la desigualdad?

En el trabajo que lleva este nombre analizamos la caída de la desigualdad entre los años 2009 y 2015. En ese periodo la disminución del Gini de los ingresos autónomos, y monetarios, resultó ser estadísticamente significativa. ¿A qué se debe esta disminución? ¿Qué fuentes de ingresos la explican? ¿Aumentaron los ingresos de los más pobres o disminuyeron los de los más ricos? Estas son algunas de las preguntas que buscábamos responder.

En el trabajo que lleva este nombre analizamos la caída de la desigualdad entre los años 2009 y 2015. En ese periodo la disminución del Gini de los ingresos autónomos, y monetarios, resultó ser estadísticamente significativa.

Primero, descomponemos por deciles de ingreso la razón de Gini con el objeto de entender si esta caída podría ser explicada por una disminución de la brecha de ingresos dentro de los mismos deciles o entre estos.

Posteriormente, con el objeto de entender la importancia de los distintos tipos de ingreso en la disminución de la desigualdad, descomponemos la desigualdad de los ingresos según su origen. Para el primer ejercicio utilizamos la metodología de Araar (2006) y para la segunda la de Lerman y Yitzhaki (1984).

En primer lugar, la tabla 1 muestra la descomposición del Gini por tramo de ingreso autónomo. En la primera y tercera columna aparece el mismo índice por decil para 2009 y 2015, respectivamente. Para ambos años, al interior de cada decil, entre el segundo y el octavo tramo, la distribución de ingresos es bastante homogénea lo que se refleja en que el coeficiente de Gini en cada uno es bajo. Este no es el caso en el primer decil (el de los hogares de ingresos más bajos) y en el décimo (los hogares con ingresos más altos), teniendo ambos una desigualdad de ingresos cercana, o superior, a 0,3. Lo anterior no es extraño dado que ambos deciles tienden a tener una mayor dispersión de ingresos que los del centro de la distribución.

Por su parte, en la segunda y cuarta columna, se puede observar la contribución de cada tramo al índice agregado. Al respecto, no es la desigualdad al interior de cada decil la que contribuye fundamentalmente a la desigualdad agregada. En efecto, como se muestra en el panel inferior de la tabla, la mayor parte de la desigualdad observada se explica por la desigualdad entre deciles de ingreso. Posteriormente, en las columnas cinco y seis de la tabla se observa que, en la caída del Gini de -0.0257 puntos, la contribución intra deciles fue menor que el cambio en la desigualdad entre éstos, puesto que sus aportes fueron un 20,9 y 79,1 por ciento, respectivamente.

En segundo lugar, la tabla 2 muestra la desigualdad por corriente de ingreso y el factor asociado a cada una de éstas. En la primera y tercera columna se muestra que la concentración de las rentas de propiedades es la más alta, cercano a 0,80 en 2009 y 2015. Le sigue la concentración de los ingresos del trabajo, cuyo valor supera 0,50. Las desigualdades del resto de los ingresos son menores a éstas.

Respecto de la contribución de cada fuente de ingresos sobre la desigualdad, en la segunda y cuarta columna de la tabla se muestra que, tanto para 2009 como para 2015, la desigualdad de los ingresos del trabajo explica la mayor parte del nivel del índice. De éstos, las remuneraciones de los asalariados y los ingresos de los independientes explican más del 70 y el 20 por ciento de la desigualdad, respectivamente. Por tanto, una disminución de la concentración de cualquiera de estos ingresos tiene un efecto importante sobre la desigualdad de los ingresos.

Además, las columnas 5 y 6 de la tabla 2 muestran que durante esos seis años la contribución de la desigualdad de los ingresos del trabajo cayó en un -0,0203, lo que representa un 84,6 por ciento de la variación total en la desigualdad de los ingresos monetarios. Mientras que la contribución de los subsidios laborales y sociales sobre la reducción de la desigualdad fue de 0,4 por ciento. Esto no sorprende dada la poca importancia que estos ingresos tienen en el ingreso total de las familias.

En tercer lugar, en la tabla 3 se muestra el crecimiento de los ingresos del trabajo por decil durante los seis años del periodo analizado. Las personas que integran familias que pertenecen al primer tramo tienen un ingreso del trabajo (asalariado o independiente) per cápita cercano a los veinte mil pesos mensuales, mientras que las personas del décimo decil bordean el millón de pesos. Luego, como se muestra en la tercera columna el ingreso de las familias más pobres aumentó más que el de las más ricas. Esta diferencia entre la tasa de crecimiento de los ingresos laborales del décimo decil respecto al primer decil es lo que explica en mayor parte la caída en la desigualdad observada en los datos.

Además, en la segunda parte de la tabla se muestra el ingreso promedio de los ocupados por decil. En 2009 los trabajadores del primer decil tuvieron ingresos del trabajo promedio de aproximadamente 71 mil pesos mientras que en 2015 ganaron cerca de 126 mil pesos. Este aumento de un 77,3% en los salarios del primer decil es bastante superior que el de los trabajadores del decil de más altos ingresos. Estos últimos, entre 2009 y 2015, aumentaron sus ingresos en un 53,8 por ciento, desde casi 1,1 a poco más de 1,6 millones.

En síntesis, la caída en la desigualdad entre 2009 y 2015 se debe a que en esos años el pago al trabajo de los trabajadores de menores ingresos creció un treinta por ciento más rápido que los ingresos del trabajo de los trabajadores de mayores ingresos.

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