¿El “malestar social” es global?

El Informe de la Encuesta CEP 2016 presenta evidencia de que los chilenos perciben que, en promedio, el resto del país está menos satisfecho que ellos mismos y su entorno, discrepancia que llamamos “malestar social”. En esta entrada discuto evidencia que sugiere que el fenómeno pareciera ser global.

El 20 de marzo se celebró el Día Internacional de la Felicidad. Se comenzó a celebrar el año 2013 en todos los países miembros de la ONU, con el objeto de generar consciencia respecto de la felicidad a nivel mundial como también de empujar un movimiento a favor de ésta.

En entradas anteriores, me he referido a las mediciones que hemos realizado en el CEP sobre un primo hermano de la felicidad, la satisfacción con la vida (ver aquí y aquí). Los datos muestran que la satisfacción con la vida ha subido durante los últimos 20 años. En efecto, entre 1995 y 2015, el porcentaje que se declaró satisfecho o muy satisfecho con su vida en general subió 20 puntos porcentuales, alcanzando un 82 por ciento de los consultados en agosto 2015 (ver aquí).

Al mismo tiempo, los datos muestran que no sólo la satisfacción con la vida en general es mayoritaria; también lo es la satisfacción respecto de aspectos específicos de la vida de los chilenos y la del entorno inmediato, esto es, familia y amigos (ver aquí).

Por mucho tiempo, algunos analistas y personeros de gobierno nos hablaron de la existencia de un malestar entre los chilenos, sin embargo, la evidencia presentada en los párrafos anteriores parece descartar esa afirmación. En el Informe de la Encuesta CEP 2016, Bernardo Mackenna y yo encontramos el malestar en las creencias sobre las vidas de los demás. A partir del 2014 el CEP comenzó a incorporar en sus encuestas una pregunta sobre la satisfacción atribuida al resto del país. Como se observa en el Gráfico 1, los chilenos perciben que, en promedio, el resto del país está menos satisfecho que ellos mismos y su entorno, discrepancia que llamamos en ese Informe “malestar social”.

Gráfico 1: Disociación entre la satisfacción por la vida propia y la del resto de los chilenos, 2014-2017

Fuente: CEP, Encuestas Nacionales

Difundiendo el Informe de la Encuesta CEP 2016, me han preguntado muchas veces si este fenómeno es algo particular de Chile o también se observa en otros países. Desde 2013, IPSOS Mori aplica una encuesta a nivel internacional llamada “Perils of Perception” (algo así como “Peligros de la Percepción”), con el objeto de mostrar cuán equivocada puede estar la población sobre ciertas características de la ciudadanía y sobre la dimensión de los problemas clave de las políticas públicas.

Entre el 22 de septiembre y el 6 de noviembre de 2016, esta compañía realizó 27.250 entrevistas a personas entre 16-64 años o 18-64 años que viven en 40 países del mundo y que pertenecen al Ipsos Online Panel (en Chile se aplicaron alrededor de 500 entrevistas). Una de las preguntas que esa compañía realizó en esa ocasión fue la siguiente:

“Cuando a las personas se les pregunta en una encuesta, ¿qué porcentaje de ellas piensa usted que, considerando todas las cosas, se declara muy o bastante feliz?”

Luego se comparó la respuesta promedio para cada país con la cifra que se obtiene de las encuestas mismas, en este caso, de la World Value Survey (WVS) y de otros estudios de opinión en caso que la WVS no se haya aplicado en algún país. Los resultados del ejercicio se presentan en el Gráfico 2, ordenados de menor a mayor en cuanto a la diferencia entre la respuesta promedio y la realidad (porcentaje de personas que se declararon felices en la WVS):

Gráfico 2: Disociación entre la felicidad atribuida al país y la felicidad real, 2016

Fuente: IPSOS, Perils of Perception 2016.

Lo primero que salta a la vista es que en todos los países la gente piensa que el porcentaje de personas felices es más bajo que el efectivo, por lo tanto, el fenómeno que describimos en el Informe de la Encuesta CEP 2016 para Chile es mucho más general. Los encuestados por esta compañía creen que, en promedio, un 44 por ciento se declara muy o bastante feliz, cuando el promedio de quienes se declaran así en esa muestra de países es 86 por ciento, lo que da origen a una brecha promedio de 42 puntos porcentuales. Chile se ubica en ese promedio. Tampoco se observa un patrón claro por nivel de desarrollo: hay países desarrollados que tienen brechas más pequeñas (como Canadá y los Países Bajos) y otros más grandes que la de Chile (como Corea del Sur y Hong Kong). Malasia, que tiene un PIB per cápita similar al chileno, presenta una brecha 10 puntos porcentuales más alta que la chilena.

Un caso que merece particular atención es el de Suecia. En ese país, la discrepancia entre el porcentaje que la gente cree que es feliz y la cifra efectiva es de 46 por ciento,  4 puntos porcentuales más alta que en Chile. ¿Habrá autoridades públicas y analistas suecos que estén planteando la existencia de un malestar en esa sociedad? ¿O que estén proponiendo un cambio radical del modelo de estado de bienestar, posible causante de tal discrepancia? Quién sabe. El otro país escandinavo que está en la muestra de IPSOS Mori es Noruega donde la brecha observada (28 por ciento) es mucho menor que la presente en Suecia y Chile.

Hay varias razones que podrían explicar la existencia de la brecha. Examinaré algunas de ellas en próximas entradas. Por de pronto, cabe mencionar una de ellas, desarrollada en extenso en el Informe de la Encuesta CEP 2016, la cual tiene relación con la exposición a los flujos de información. En el Capítulo 1 del citado Informe encontramos que los chilenos más expuestos a medios de comunicación masiva, en un entorno noticioso  muy negativo (por ejemplo, cuando hay más incertidumbre económica), tienden a asignar más insatisfacción al resto de los chilenos. Por supuesto, se requiere de investigación adicional para saber si el mecanismo descrito aplica también en otros países para explicar por qué la gente cree que la fracción de personas felices es más baja que la efectiva. Y también se requiere que personeros de la ONU aprovechen el Día Internacional de la Felicidad para generar consciencia en el mundo acerca de este fenómeno y así contribuyan a atenuarlo.