¿Por qué no se van, no se van del país?

Tíldenme de estresado, pero pertenezco al grupo de quienes suben con prestancia, energía y entusiasmo, las escaleras mecánicas que se ponen en mi camino. Ahorro tiempo, hago ejercicio, descongestiono. Al final del día, simplemente me gusta. Mi problema es que en Chile eso no siempre se puede hacer. ¿Debiera irme a un país más OCDE donde las personas que van paradas lo hacen a un costado? Es posible que en un futuro (espero lejano) ésta tampoco sea la solución.

El caballero de la foto que encabeza esta entrada es un desconsiderado. Creo que buena parte de los lectores estaría de acuerdo con esta afirmación. No hay que ser muy insoportablemente cosmopolita como para saber que, en las escalas mecánicas en general y en las del Metro en particular, eso NO se hace.

Sin embargo, quizás sí hay que ser un poco viajado para saber que en buena parte sino en todos los sistemas de metro de la OECD, la costumbre (o la regla) es que los más relajados (flojos) van parados a un costado y los diligentes-atléticos (estresados-histéricos) subimos raudos por el otro. De ahí la frustración que uno siente en el Metro de Santiago cuando se enfrenta a esas escalas plagadas de personas que libremente reposan en ellas, repartidos a lo largo y ancho, mirando sus teléfonos o conversando como en el living de sus casas. Y claro, yo que siempre tengo tantas cosas inconmensurablemente importantes que hacer, de todos modos me contengo de aleccionarlos por culpa de la vocecita de Jorge González que gentilmente me sugiriere que mejor me vaya del país (y también porque son muchos más que yo).

Cada vez que esto ocurre, acto seguido me aboco a la tarea (hasta hoy siempre mental, por supuesto) de cómo lograr que Metro de Santiago señalice de alguna manera las escalas y fomente esta buena costumbre republicana. Apostaría que en Noruega también lo hacen así.

Pero la última vez que me ocurrió fui un pequeño paso más allá y me puse a buscar información. Incluso di con buenas ideas como, por ejemplo, esta demarcación:

El problema, es que junto con esta genial señalización, me topé con un par de noticias que tiraban por la borda todas mis teorías.

Y es que en Londres, sí en el mismísimo metro de Londres, están empezando a dudar. Tanto, al punto que incluso han realizado experimentos y mediciones invitando o bien forzando a los pasajeros a que abandonen la maravillosa costumbre de pararse a la derecha (ver nota en The Guardian).

No tiene sentido, ¿correcto? Lamentablemente sí. Yo aún no termino de convencerme pero el punto que hacen tiene cierta sino bastante lógica. Y es que en horarios de mayor congestión y en particular cuando las escaleras son especialmente largas, ocupar más densamente ambos costados de la escala permite mover más pasajeros por minuto. Quienes subimos (o aspiramos a subir) por la izquierda dejamos más espacio (más escalones) entre nosotros que quienes yacen a la derecha. El movimiento y nuestra inusitada velocidad nos llevan a separarnos para evitar accidentes.

Más aún, cuando las escaleras son más largas el problema ya no es la velocidad, sino todo lo contrario. En esos casos, mágicamente son menos los que siguen teniendo cosas inconmensurablemente importantes que hacer y las velocidades (de subida especialmente) tienden a bajar, en particular hacia el último tercio del trayecto. Todo esto, mientras al inicio de la escala se congestiona el acceso al sector de quienes prefieren un traslado en reposo.

Las cifras del experimento londinense son decidoras:

 

Lo peor (para mi) es que Londres no está sólo en esto. En Hong Kong y en Japón (donde el costado en que se paran incluso varía de una ciudad a otra), están evaluando medidas similares.

Con todo, el tema no está zanjado y no es claro que esa regla no escrita que nosotros (yo) añoramos y promovemos vaya a ser dejada atrás así no más. Por un lado está la costumbre y por otro los números. Ocupar todo el espacio de la escala puede ser más eficiente, pero sólo en períodos de alta congestión o donde las escalas son especialmente extensas. En los demás casos no es tan claro. Por lo mismo, de seguro la norma seguirá vigente, al menos, en escalas cortas pensadas o en aquellas dispuestas para usuarios más atléticos. Aunque quizás no.