¿Cómo perdió Europa 6 minutos (y cómo los recuperó)?

Cambios mínimos en factores a primera vista no relacionados pueden tener efectos insospechados. En casi dos meses, todos los relojes eléctricos en Europa estaban 6 minutos atrasados.

Entre febrero y marzo de este año Europa perdió 6 minutos… Más o menos.

El sistema sincronizado eléctrico europeo consiste en un gran sistema interconectado que une a más de 20 naciones. Este sistema, está sincronizado de modo de operar en la misma frecuencia de 50 hercios es decir, el voltaje de todo el sistema cambia en forma continua entre dos extremos 50 veces por segundo… En promedio.

Lo relevante es la frase “en promedio” pues la frecuencia efectiva de la red cambia con la carga que esta enfrenta y la relación entre esta carga y la generación. En general, mientras el balance entre carga y generación se mantenga constante las cosas son simples, igual que mantener la cadencia (frecuencia de pedaleo) en una bicicleta es relativamente fácil mientras avanzamos por un terreno nivelado, las cosas se ponen más complicadas cuando vamos cuesta arriba (aumenta la carga) o cuesta abajo (cuando la carga disminuye). Pues bien, al sistema eléctrico le pasa algo similar. Cuando la demanda de energía aumenta, el sistema tiende a “girar” más lento y la frecuencia disminuye, cuando la carga cae, el sistema tiende a acelerarse y la frecuencia aumenta. Los cambios de frecuencia no son inocuos: afectan en forma significativa a todos los aparatos y motores que deben mantener un funcionamiento cíclico en torno a la frecuencia del sistema para entregar su energía en la forma más eficiente posible. Y también afecta a los relojes eléctricos.

En general, un aparato eléctrico que cuenta con un reloj, como un horno de microondas o una radio reloj no tiene un sistema propio para llevar una cuenta de tiempo. Por el contrario, dado que el sistema oscila cerca de 50 hercios, lo que estos aparatos hacen es contar 50 ciclos de cambio de voltaje y, entonces, avanzar sus contadores en un segundo. En promedio, eso debería permitirles mantenerse exactos. En promedio.

Entre febrero y marzo de este año, Kosovo generó menos electricidad de la que demandó, probablemente debido a las bajas temperaturas de este invierno europeo. Kosovo, en general, cuenta con las reservas de generación de Serbia para cubrir esta demanda, pero esas reservas no estuvieron disponibles en esta ocasión y Serbia extrajo la energía extra demandada desde la red europea que no pudo compensarla. En consecuencia, la frecuencia cayó. De 50 hercios a 49,996 y se mantuvo así por bastante tiempo.

Puede parecer un cambio trivial pero, cuando el voltaje cambia 49,996 veces por segundo en lugar de 50, cualquier reloj que esté contando un segundo cada 50 ciclos tendrá segundos que serán 0,008% demasiado largos, horas que durarán 0,29 segundos de más y días que serán casi 7 segundos demasiado largos. En casi dos meses, todos los relojes eléctricos en Europa estaban 6 minutos atrasados.

Luego de esto, el sistema se recuperó y, por algunas semanas, la autoridad fijó la frecuencia en 50,01 hercios hasta que se recuperaron los 6 minutos perdidos. La frecuencia y la desviación de tiempo se monitorean permanentemente, pero no siempre se tiene la capacidad para evitar desviaciones como la ocurrida en ese período.

Eso en Europa continental, por cierto. El Reino Unido intercambia energía con el continente, pero lo hace a través de dos líneas submarinas de alto voltaje de corriente continua (HVDC) por lo que su red no necesita estar sincronizada con la del resto de Europa y sus relojes mantuvieron la hora correcta. La puntualidad inglesa no se vio comprometida por el desajuste de generación eléctrica en Serbia.