Réplica. La baja competitividad de los clubes chilenos: un elemento omitido

En esta réplica a la entrada "La baja competitividad de los clubes chilenos" el lector Mauricio Sauma presenta un elemento que complementa el análisis original y muestra que las consideraciones de largo plazo pueden tener un importante impacto en los resultados deportivos de los clubes locales.

Considero interesante el análisis presentado en la entrada “La baja competitividad de los equipos chilenos” pero me parece que es incompleto y omite una importante consideración dinámica respecto al funcionamiento de los clubes que ayuda a entender mejor la baja competitividad internacional de los clubes chilenos.

Los clubes de fútbol (al igual que otros deportes en ligas que movilizan muchos recursos) tienen tres fuentes de ingresos fundamentales: las ventas de entrada, las ventas de derechos de televisión y la venta de jugadores. En el análisis considerado se incluyen solo las dos primeras y, creo, la tercera alternativa es también muy relevante y debe ser analizada.

Si los equipos menos populares invirtieran los recursos recibidos (menores que los de los equipos grandes, por cierto), en una mayor proporción que los otros clubes, en el desarrollo y promoción de sus divisiones inferiores podrían equiparar su competitividad con mejores jugadores jóvenes los que a su vez podrían vender ya sea a clubes más grandes o al extranjero, mejorando significativamente sus flujos de ingresos. Así, funcionan la mayoría de las ligas del mundo y, aunque los equipos chicos probablemente nunca logran alcanzar a los más grandes, la liga completa concentra más talento y, por lo tanto, es más competitiva internacionalmente.

Dado esto, parte del problema parece ser la falta de preparación empresarial de los dueños de los clubes que, generalmente, prefieren retirar los recursos y realizar inversiones de corto plazo ya sea por impaciencia, incapacidad de consolidar planes de desarrollo de largo plazo o, sencillamente, por desconocimiento del negocio y sus características. Lo anterior se ve agravado por algunas prácticas (relaciones impropias con representantes, factoring, inversionistas informales) que capturan parte del poco valor generado antes este que madure y vuelva al ciclo de vida del negocio.

En resumen, creo que la falta de una administración profesional por parte de empresarios que entiendan la verdadera naturaleza del fútbol y su desarrollo como una empresa de largo plazo es una parte importante del problema y que fue omitida en el análisis presentado.

 

Autor de la réplica: Mauricio Sauma.