¿Por qué es razonable disminuir la velocidad máxima de 60 a 50 km/h?

Durante las últimas semanas se ha levantado una campaña para reducir la velocidad máxima de circulación en ciudades. Ayer el Senado aprobó por 27 votos a favor un proyecto de ley para reducir de 60 a 50 kilómetros por hora en zonas urbanas. Aquí una explicación de por qué es una buena idea hacerlo.

Durante las últimas semanas se ha levantado una campaña para reducir la velocidad máxima de circulación en ciudades. Ayer el Senado aprobó por 27 votos a favor un proyecto de ley para reducir de 60 a 50 kilómetros por hora en zonas urbanas.

En redes sociales gran parte del argumento se ha hecho presentando este gráfico (tomado de http://goo.gl/bfjBaw)

Sin embargo, me parece que ese gráfico es un poco oscuro como argumento. En efecto, ¿por qué reducir la velocidad a 50 km/h si un atropello a esa velocidad tiene un 60% de probabilidad de terminar con la muerte del peatón? ¿Por qué no llevarla a 30 km/h lo que solo mataría a uno de cada 10 peatones arrollados o incluso a 0 km/h lo que no mataría a nadie? Después de todo, si nadie usara autos no habrían atropellos… excepto por los peatones arrollados por ciclistas que transitan por la vereda, claro.

Sin embargo, hay razones para pensar que reducir la velocidad de circulación en solo 10 km/h es una buena idea. Imaginemos la situación descrita en la siguiente figura, dos automóviles idénticos se dirigen al cruce donde un peatón comenzó a cruzar. El automóvil azul transita a 50 km/h mientra que el rojo lo hace a 60 km/h. En el instante de cruzar la línea punteada ambos vehículos comienzan a frenar para evitar atropellar al peatón, lamentablemente, no lo lograrán y el desafortunado peatón será impactado por uno de los autos. Supongamos que la distancia de frenado es tal que el auto azul llegará a la ubicación del peatón a exactamente 30 km/h lo que quiere decir que, de ser este el automóvil que lo impacta, nuestro peatón tiene un 10% de probabilidad de morir.

¿A qué velocidad lo impactará el automóvil rojo? Una aproximación lineal nos dice que, si el automóvil azul alcanzó a reducir su velocidad en 20 km/h el automóvil rojo logrará algo parecido y debería llegar a la ubicación del peatón a unos 40 km/h por lo que el peatón tendría una probabilidad cercana al 75% de sobrevivir. Lo que no es tan malo (aunque, ¿cuántos de nosotros tomaríamos una apuesta en contra de nuestra vida de 1 a 4?)

Bueno, casi. La verdad es que la energía de los automóviles aumenta cuadráticamente con su velocidad y lo que los frenos hacen es reducir esa energía transformándola en calor. Por ello, mientras el automóvil azul redujo su velocidad en 20 km/h, lo que hizo fue reducir su energía en 1.600 unidades (obviemos la conversión a unidades del sistema internacional, la energía inicial era proporcional a 50*50 = 2.500 y la final 30*30 = 900 luego la diferencia es 1.600 unidades).

Dado que los dos autos son idénticos (tienen la misma masa) y comenzaron a frenar al mismo tiempo (lo que implica que el tiempo de reacción del conductor del automóvil rojo es mucho mejor que el de su colega del auto azul) entonces sus frenos deberían ser igual de eficientes y reducir también su energía en 1.600 unidades. Dado que el auto rojo comienza con más energía (proporcional a 60*60 = 3.600) este reducirá mucho menos su velocidad termina con 3.600 – 1.600 = 2.000 unidades de energía y su velocidad al momento de impactar al peatón será más alta e igual a la raíz cuadrada de 2.000 es decir 44,7 kilómetros por hora.

A esa velocidad la probabilidad que el peatón muera es, de acuerdo al primer gráfico, de casi el 40 porciento. Es decir, un aumento del 20% en la velocidad del automóvil produce un aumento en la probabilidad de muerte del peatón del 400%. Las cosas se ven aún peores cuando consideramos que los tiempos de respuesta de los conductores son similares en cuyo caso el auto rojo comenzará a frenar estando más cerca del peatón por lo que su velocidad será aún más alta al llegar a él. En este caso, su probabilidad de sobrevida será inferior al 50%.

Quizás este ejemplo simplificado ayude a entender por qué hay un punto en la idea de reducir la velocidad máxima de circulación… y en fiscalizar que ésta se respete. Y, quizás, algún lector también decida cambiar la forma en que conduce luego de leer estas líneas.