El malestar social: una mirada desde el adulto mayor

En una encuesta reciente la mayoría de la población adulta en Chile cree que la satisfacción con la vida personal disminuye en la vejez. Incluso aquellos en la tercera edad piensan lo mismo. Sin embargo, esa percepción no se condice con las respuestas que los mismos encuestados declaran sobre su satisfacción personal. ¿Por qué la discrepancia? Esta entrada ofrece algunas conjeturas.

Hace pocos días se publicaron los resultados de la “Quinta encuesta nacional de inclusión y exclusión social de las personas mayores en Chile” (en adelante, el estudio del SENAMA). El objetivo del estudio es aportar a una mejor comprensión del envejecimiento de la población en Chile, elaborar un diagnóstico de la situación de los adultos mayores y estimular el debate público acerca de la integración de este grupo. Para la encuesta se entrevistaron 1.200 personas, hombres y mujeres, mayores de 18 años, que viven en Chile continental. Las entrevistas se realizaron cara a cara.

De todas las preguntas presentes en el estudio, quisiera destacar la siguiente: “Considerando los cambios asociados al proceso de envejecimiento, el cual comienza con el nacimiento y termina con la muerte. ¿Diría usted que, la mayoría de los adultos mayores…?”

En el siguiente gráfico se muestran los resultados:

Fuente: Gráfico 10, página 88 del informe “Quinta encuesta nacional de inclusión y exclusión social de las personas mayores en Chile”.

Sí, la mayoría de la población adulta en Chile cree que la satisfacción con la vida personal disminuye en la vejez. Sin embargo, esa percepción no se condice con las respuestas que los mismos encuestados declaran sobre su satisfacción personal. En el Capítulo 1 del Informe de la Encuesta CEP 2016, junto a Bernardo Mackenna mostramos que, en Chile, la edad tiene un efecto en forma de “U” sobre la satisfacción personal. Ello significa que los jóvenes y los mayores son los que declaran estar más satisfechos con sus vidas. Por lo tanto, hay un error de percepción en la población en este aspecto.

Más interesante aún es que esta percepción errónea que detecta el informe del SENAMA está presente en todos los grupos etarios, ¡incluso en la tercera edad! De hecho, las opiniones en este grupo no son diferentes de las que tiene el total de la población como muestra el mismo informe (tabla siguiente):

Fuente: Gráfico 10, página 88 del informe “Quinta encuesta nacional de inclusión y exclusión social de las personas mayores en Chile”.

¿Qué ocurre entonces? Mi impresión es que esta pregunta acerca de la satisfacción vital de los adultos mayores guarda mucha semejanza con la pregunta que desde 2014 hemos aplicado en la encuesta CEP acerca de la satisfacción vital del resto de la población (la pregunta específica es “¿cuán satisfechos con sus vidas cree usted que se encuentran el resto de los chilenos?”). En efecto, la pregunta se refiere a los adultos mayores, un grupo general, abstracto. Pareciera que para formar una opinión sobre tal grupo, la experiencia cotidiana, generalmente positiva incluso dentro de los miembros de ese tramo etario, no basta. Resulta necesario recurrir a otras fuentes de información, como las relaciones sociales y los medios de comunicación para formar esa percepción.

Particularmente interesante es que el estudio del SENAMA encuentra que las percepciones más benignas acerca de la satisfacción por la vida de los adultos mayores, fue reportada justamente por aquellos que conviven con personas de más de 75 años (tabla siguiente). De hecho, no hay brecha entre quienes indicaron que tal satisfacción se puede mantener o disminuir, una vez alcanzada la tercera edad (39,2 y 40 por ciento, respectivamente). Por el contrario, aquellos que no conviven con un adulto mayor reportaron las percepciones más negativas y por cierto equivocadas de toda la muestra: un 57,3 por ciento afirmó que disminuye la satisfacción y casi 27 por ciento sostuvo que se mantenía.

Fuente: Tabla 60, página 95 del informe “Quinta encuesta nacional de inclusión y exclusión social de las personas mayores en Chile”. Nota: La tabla original tenía un error de tipeo en el encabezado de las columnas (dice dos veces “disminuye la satisfacción su vida”). La versión correcta está en la tabla previa de esta entrada.

Pareciera ser que las personas con experiencia de primera mano, tienen una visión algo más acertada respecto de la satisfacción con la vida de los adultos mayores. En ese caso, pareciera que los individuos están pensando en los ancianos que tienen  cerca para formar su opinión. Sin embargo, los sesgos persisten. Recordemos que los individuos que pertenecen a ese mismo tramo etario tienen una opinión negativa sobre el bienestar del grupo como un todo, a pesar de que la satisfacción con la vida propia es alta, de acuerdo a lo reportado en el Capítulo 1 del Informe de la Encuesta CEP 2016 (un resumen está disponible aquí) y por otros estudios basados en encuestas en Chile (e.g. el “Informe de Desarrollo Humano” del año 2012 del PNUD).

¿Por qué se producen estos sesgos? Una conjetura, basada en los resultados del Capítulo 1 del Informe de la Encuesta CEP 2016, es que las percepciones pesimistas, en este caso, responden a la exposición a medios de comunicación masiva y a un entorno noticioso negativo respecto a la vida de las personas de edad avanzada. El estudio publicado no tiene las variables adecuadas para probar esa conjetura, pero me parece plausible.

Por último, para los tomadores de decisiones es muy importante aproximarse a la realidad de la vida de los adultos mayores, no solamente a través de sus percepciones, puesto que pueden ser presa de los sesgos que todos los humanos tenemos, como describí en una entrada anterior basada en el libro reciente de Hans Rosling. Es fundamental que consideren también los datos efectivos. De esa forma, a mi juicio, se puede llegar a una mejor comprensión del alcance y efectividad de las políticas públicas.