¿Creo lo que veo o veo lo que creo? El caso de la corrupción

La tercera semana de octubre se llevó a cabo en Colonia del Sacramento, Uruguay, el 8º Congreso de WAPOR Latinoamérica. En esta entrada describimos uno de los dos artículos que presentamos allí, que escribimos junto a Bernardo Mackenna, y que trata sobre las opiniones acerca de la corrupción. Nuestros resultados indican que la percepción generalizada de corrupción está asociada con la experiencia personal de soborno y que esta relación es más fuerte en países donde la corrupción está relativamente ausente y la libertad de prensa es alta, es decir, los países desarrollados.

Entre el 17 y el 19 de octubre se llevó a cabo en Colonia del Sacramento, Uruguay, el 8º Congreso de WAPOR Latinoamérica. Quienes escribimos presentamos dos artículos en un panel que organizamos, junto a René Bautista, actual co-director de la General Social Survey e investigador en NORC de la Universidad de Chicago. El panel tenía por objeto difundir la investigación realizada utilizando los datos de ISSP (International Social Survey Programme) —organización internacional de encuestas sociales integrada actualmente por 44 países en cinco continentes.

Uno de los artículos que presentamos en Uruguay, y que escribimos junto a Bernardo Mackenna, trata sobre las opiniones acerca de la corrupción. Investigaciones previas en esta área han tratado la percepción de corrupción y la experiencia de corrupción como dos fenómenos separados. Con la primera, los académicos han intentado medir la “gran corrupción”, esto es, aquella que refiere al intento de grandes corporaciones de “comprar” a los políticos, a la apropiación indebida de fondos públicos, al tráfico de influencia y cosas por el estilo (dejando de lado la definición legal del término que es mucho más precisa y que refiere al primero de los casos aquí listados solamente). Con la segunda, se intenta medir la “pequeña corrupción”, esto es, la que afecta a las personas en su vida cotidiana cuando un empleado público les pide un soborno para evitar una infracción o acceder a un servicio (en estricto rigor, se trata de extorsión, pero la literatura cuantitativa en esta área no hace esta distinción, que sí es frecuente de encontrar en el área legal).

En nuestro trabajo intentamos mostrar que estas dos formas de entender la corrupción están relacionadas teórica y empíricamente a nivel individual. Para ese propósito, proponemos un enfoque sociológico para comprender cómo las personas forman “imágenes mentales” de corrupción más allá (y también en base a) su experiencia personal de soborno. Se trata del mismo marco conceptual que utilizamos para comprender las discrepancias entre la satisfacción con la vida personal y la atribuida al resto de la población (ver Capítulo 1 del Informe Encuesta CEP 2016), cuyo argumento ya se había presentado en este blog para el caso chileno (ver aquí).

Utilizando el módulo “Rol del Gobierno” de ISSP, aplicado por los países miembros de la organización el año 2016, proveemos evidencia de los principales postulados de nuestro modelo teórico, mediante la estimación de modelos multinivel con variables a nivel individual y de país relevantes según los hallazgos previos de la literatura.

Nuestros resultados indican que la percepción generalizada de corrupción está asociada con la experiencia personal de soborno y que esta relación es más fuerte en países donde la corrupción está relativamente ausente y la libertad de prensa es alta, es decir, los países desarrollados. Lo opuesto ocurre en países donde la corrupción es rampante y la prensa no tiene suficiente libertad para reportear.

A continuación, los dejamos con la presentación que contiene los detalles acerca del marco teórico y los resultados.

Corrupción ISSP Oct 2018