El temor a la jubilación

¿Cuán extendido es este temor? ¿Cuáles son sus determinantes? ¿En qué medida este temor está relacionado con las AFPs? ¿Cómo se pueden atenuar estos temores? Respondemos estas preguntas a la luz de los hallazgos publicados recientemente en el Informe de la Encuesta CEP 2017, “Las otras caras de la modernización”.

¡Qué duda cabe! Las pensiones son un tema muy importante para la gente en Chile. De acuerdo a las cifras de la última encuesta CEP del año pasado, las pensiones son el segundo problema más importante al que el Gobierno debería dedicar el mayor esfuerzo en solucionar (ver lámina 6 aquí). Más aún, el temor a no tener una pensión adecuada al momento de jubilarse está bastante extendido entre los chilenos: preocupa a cerca del 80 por ciento de la población adulta de nuestro país (ver lámina 76).

En el Informe de la Encuesta CEP 2017: “Las otras caras de la modernización” abordamos, junto a Andrea Herrera, los determinantes de la inseguridad asociada a la insuficiencia de ingresos en la vejez (leer aquí), a la luz de las encuestas que hemos realizado sobre el tema.

Nuestros análisis muestran que el temor por no alcanzar una pensión adecuada tiene relación con haber tenido problemas de ingresos en la vejez (como cabría de esperar), percepciones negativas acerca del funcionamiento de la AFP propia y del sistema previsional como un todo (i.e. mientras más insatisfacción exista con las AFPs mayor es el temor), y a mayor consumo de información política en los medios (i.e. mientras mayor es la exposición de los individuos a los flujos de información, más alto el temor).

A su vez, declarar haber tenido problemas de ingresos en la vejez está asociado con una peor evaluación del sistema de AFPs, al igual que una mayor exposición a los flujos de información de los medios de comunicación (i.e. consumir más información está relacionado con mayor insatisfacción con el sistema de pensiones).

Esta evidencia, sumado a que las AFPs están entre las instituciones privadas con la peor evaluación (ver lámina 74) y donde más abuso la población percibe (ver lámina 24), ayuda a comprender en parte por qué el temor por no alcanzar una pensión adecuada es tan extendido.

Por otro lado, el nivel socioeconómico no está relacionado con un mayor temor a la insuficiencia de ingresos en la vejez, lo que parece indicar que este temor es transversal a todos los grupos socioeconómicos. Estos resultados resultan especialmente paradójicos para los individuos pertenecientes a los grupos de nivel socioeconómico más alto: ellos declaran sentirse más protegidos en la vejez por familiares y cercanos, sin embargo, nuestro análisis indica que esta percepción no parece estar relacionada con un temor menor.

¿Cómo enfrentar el temor por las bajas pensiones de acuerdo a las opiniones de los chilenos? Un 42 por ciento piensa que las pensiones debieran depender principalmente de las cotizaciones y ahorro de cada persona y un 51 por ciento que todos deberían tener una pensión parecida financiada principalmente con las cotizaciones de todos (ver lámina 11). Ello parece indicar que el sistema de pensiones ideal, de acuerdo a las opiniones de la ciudadanía, debería ser mixto, esto es, con un pilar estatal y otro privado. Sin embargo, el componente estatal no puede ser muy grande, ya que sólo un 40 por ciento de los chilenos estaría dispuesto a pagar más impuestos para conseguir mejores pensiones y una fracción parecida no tendría esa voluntad, como mostramos en el Informe de la Encuesta CEP 2016: “¿Malestar en Chile?” (ver página 99). Más allá del financiamiento, a nuestro juicio, lo relevante es que sea efectiva para complementar (y en el mediano plazo sustituir) la ayuda de la familia y amigos, que como indica nuestro análisis, no parecen ser eficaces para atenuar las preocupaciones en esta materia.

En suma, las opiniones acerca del sistema previsional y las preocupaciones por los ingresos en la vejez están relacionadas con aspectos vivenciales, como haber sufrido problemas por la insuficiencia de ingresos en tal etapa de la vida y la evaluación de la AFP propia, y otros de carácter perceptual, asociados a la exposición a la información que circula sobre las AFPs en los medios de comunicación. A nuestro juicio, estos elementos son importantes de considerar a la hora de diseñar una reforma al sistema de pensiones, una que apunte a mejorar los aspectos vivenciales, pero que al mismo tiempo reconozca la incidencia de elementos perceptuales que pueden escapar al control del diseño. De esta manera, se puede poner en una perspectiva adecuada lo que una reforma a este sistema puede lograr.