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Sesgos y justicia: el caso de los jueces de fianza

¿Por qué es más probable que un juez de fianza deje libre a un acusado blanco que a uno afroamericano mientras espera su juicio en Estados Unidos? Obviamente, la primera causa que se nos puede ocurrir es que se trata de un caso de discriminación racial. La balanza de la justicia estaría cargada en contra de los acusados de color. Sin embargo, no siempre la explicación más simple es correcta.

Lo sagrado y lo grotesco en la muerte

La distancia de la muerte que como sociedad hemos tomado no ocurre en todo el mundo. Hay lugares donde ciertas tradiciones sagradas, que para algunos pueden ser grotescas, permiten robustecer el lazo entre el fallecido y sus seres queridos. Caitlin Doughty, en su libro “From Here to Eternity”, relata su viaje por el mundo buscando la “buena muerte”, aquella que cumple con fortalecer ese vínculo, lo que permite observar nuestros ritos funerarios desde una novedosa y refrescante perspectiva.

Una forma de acercar las élites a la población

Un libro reciente escrito por Hans Rosling sugiere una forma: análisis de datos. A través de él, se pueden evitar los sesgos, propios de los humanos, que tienden a generar una imagen negativa acerca de cómo vive el resto de la población mundial y del progreso alcanzado. Un concepto clave en el libro es “se puede estar mal, pero mejor a la vez”. Lectura recomendada para las élites en Chile.

Reconectándose con la muerte

En nuestra sociedad, la muerte es un tema tabú. Tratamos de tomar distancia de ella, probablemente debido a nuestro deseo de vivir más tiempo, y dejamos a una empresa que se haga cargo del rito mortuorio de nuestros seres queridos. Caitlin Doughty, en su libro “Smoke Gets in your Eyes”, relata su historia en la industria funeraria, expone con lujo de detalles los diversos aspectos de los ritos funerarios convencionales y reflexiona en torno a los cambios culturales que le han restado naturalidad a un aspecto muy humano: la muerte.

¿Por qué no se van, no se van del país?

Tíldenme de estresado, pero pertenezco al grupo de quienes suben con prestancia, energía y entusiasmo, las escaleras mecánicas que se ponen en mi camino. Ahorro tiempo, hago ejercicio, descongestiono. Al final del día, simplemente me gusta. Mi problema es que en Chile eso no siempre se puede hacer. ¿Debiera irme a un país más OCDE donde las personas que van paradas lo hacen a un costado? Es posible que en un futuro (espero lejano) ésta tampoco sea la solución.